Examen de mi pequeña colección de condecoraciones de los ejércitos del Eje durante la Segunda Guerra Mundial.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Necesaria justificación

Es tan amplio y complejo el mundo que nos rodea (la prolijidad de lo real, como dijo Borges), que el ser humano empezó a practicar dos hábitos para poner un poco de orden en el caos: la taxonomía y el coleccionismo. La taxonomia pretende clasificar en distintas categorías la realidad. Y el coleccionismo, abarcar una de sus múltiples facetas, hacerla alcanzable, manejable y tangible.

Silvio Fanti llega a relacionar el coleccionismo con las fases del desarrollo ontogenético del hombre: el coleccionismo se vincularía a la fase anal, asociada en la psiquiatría al placer experimentado por la acumulación de objetos, a menudo viejos e inservibles, pero necesarios para quien los reúne. Es posible que así sea.

Hay colecciones sobre casi todo, pero las auténticas tienen en común su carácter infinito. El buen coleccionista necesita una serie infinita, ya que una colección cerrada y finita es una colección muerta. Entre las muchas que acaparan mi tiempo libre (monedas, figuras, libros...), la falerística (estudio y coleccionismo de condecoraciones) es mi favorita. Al ser un campo tan amplio, la he limitado a uno de los periodos históricas que más me apasionan -la Segunda Guerra Mundial-, y a sólo uno de los bandos contendientes: los perdedores. ¿Por qué? Probablemente porque la amalgama de países conocidos genéricamente como el Eje se basaba en unos sistemas tan irreales e irrepetibles hoy que son casi fantasmagorías. El Reich de los mil años duró apenas 12, y todos sabemos que jamás resurgirá. Ni él ni las demás ideologías nacionalistas y totalitarias que florecieron en los años 30 y que estallaron en 1939 en una guerra devastadora que cambió el mundo. Además, los vencidos siempre suelen despertar más simpatías o comprensión que los vencedores, sobre todo cuando éstos no son magnánimos en su victoria.

En este blog aspiro simplemente a conocer, y a la vez a dar a conocer, las piezas de mi colección, una colección modesta y sin pretensiones sobre las condecoraciones que lucieron en su pecho los millones de italianos, alemanes, rumanos, japoneses, finlandeses, españoles, húngaros, eslovacos, croatas o búlgaros entre 1939 y 1945. Si a través de las distintas entradas logro promocionar y estimular el interés por la historia y esta apasionante afición, el blog habrá cumplido con creces sus objetivos.

Bienvenidos.

3 comentarios:

  1. Como soy un poco el culpable de verte en este nuevo proyecto, sere el primero en felicitarte y en desear que este blog te llene de buenos momentos.
    A los que te leemos ya nos haces pasar un buen rato.

    Gefreiter otto

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  2. Querido Alberto, pocico de sabiduría: interesante blog. No me lo habías comentado, ¿verdad?

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  3. No, creo que no. Poco a poco estoy inventariando mi colección con una pequeña historia de cada pieza. Ya sabes, mis cosas nazis...

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